Reconocida como una de las figuras más influyentes del diseño contemporáneo, Ágatha Ruiz de la Prada ha desafiado durante más de cuatro décadas los convencionalismos de la moda desde una mirada singular, lúdica y profundamente comprometida con el entorno. Su irrupción en la escena española durante los años ochenta coincidió con un período de apertura cultural, desde el cual proyectó una propuesta estética que hoy es reconocida globalmente. Más allá del impacto visual de sus creaciones, su obra representa una manera de entender el diseño como vehículo de expresión crítica y cultural, orientado tanto a la experimentación como a la transformación social.
Durante su reciente visita a Chile, en el marco del Congreso Internacional de Moda Circular y Sostenible (CIMACS 2025), Ruiz de la Prada destacó el papel de este país como referente emergente en la lucha contra la producción textil masiva. La ocasión coincidió con la celebración de los 25 años de su emblemática colección de anteojos corazón, que conmemoró con una edición limitada. Desde su visión como artista y emprendedora, su trabajo establece un puente entre moda, sostenibilidad y equidad, visibilizando también el rol de las mujeres en la creación contemporánea. Su presencia en Chile ofreció una oportunidad para reflexionar sobre los desafíos éticos del diseño y su potencial transformador en el mundo actual.
1. En su trayectoria, usted ha conseguido posicionar una marca con identidad propia, rompiendo esquemas visuales y discursivos. ¿Qué significa para usted haber sido pionera en una industria dónde tradicionalmente el color es menos predominante?
A ver, yo hice mi primer desfile en el año 81, con 20 años, y ya era un desfile con mucho color. Entonces, para mí, es parte de mi personalidad. Es que me gusta el color, y me disgusta el no color, y me disgusta mucho el negro.
2. El color ha sido predominante en su creación, ¿de dónde nace esa vocación hacia el color?
Yo creo que la vocación tiene mucho que ver con que yo quería ser pintora de pequeña, y para mí, la relación del arte y la moda es muy importante. Y dentro del mundo del arte, pues hay gente más triste y gente más alegre. Eso es parte de mi vida, no es una cosa de marketing, es una cosa de mi personalidad.
3. Durante su participación en CIMACS 2025, usted subrayó el papel de Chile como país líder en la lucha contra la moda masiva. ¿Cómo ve el avance de América Latina en materia de sostenibilidad textil?
Estoy muy, muy, muy contenta con lo que ha pasado en Chile, porque la verdad es que en muy poco tiempo hemos conseguido que salga una ley —que salió justamente la semana anterior en París- y que en Chile hayan puesto una ley para acabar con los vertederos textiles, es un milagro que ha conseguido Jo Fernández. De verdad, una niña tan joven que haya conseguido ella sola, sin ninguna ayuda de nada, mover, quitar esas montañas de desechos textiles… es un logro increíble. Habría que hacerle un monumento.
3. Como institución vinculada al arte entendemos la moda como una forma de expresión artística. ¿Considera usted que la sociedad así lo percibe y si no, qué le diría a un estudiante de moda para que lo argumente?
Para mí está claro que la moda es una expresión artística. Cada día hay más moda en los museos. En todos los museos, las exposiciones de moda son las que más éxito tienen. Desde luego, no toda la moda es arte, pero las obras de los diseñadores-artistas sí son obras de arte.
4. ¿Qué lugar cree que ocupan hoy las mujeres dentro del arte y el diseño, y cuáles son los principales obstáculos aún presentes para su proyección?
Durante mucho tiempo, el mundo de la moda ha sido de mujeres: las modistas, las patronistas. Pero siempre se consideraba que los hombres eran más artistas. De todas maneras, el diseñador más influyente de la historia de la humanidad, que para mí es Coco Chanel, era una mujer. Así que el papel de las mujeres es muy importante y cada día lo va a ser más, porque no hay quien lo pare.
5. ¿Qué cree usted que es necesario para convertir un emprendimiento de moda en un negocio a nivel mundial como el suyo, aparte del talento obviamente?
Lo de hacer un emprendimiento de moda a nivel mundial hay que hacerlo con mucha paciencia, con muchas ganas y con mucha suerte.
6. ¿A quiénes destacaría como referentes actuales de la moda?
Para mí, ahora mismo estoy muy emocionada con el papel que está teniendo Jonathan Anderson, que estuvo en Loewe. Loewe era una marca española, la más importante de España, pero era muy rancia. El grupo LVMH apostó, apostó, y apostó, y consiguió hacer de Loewe una marca muy relacionada con la cultura. A mí era la marca que más me interesaba.
Por supuesto, me interesa muchísimo Prada. Dentro de Prada, Miu Miu también me gusta mucho. Y en este momento, que Christian Dior haya acogido a Jonathan Anderson, me parece fabuloso. Me han gustado mucho las colecciones de hombre de Prada y de Christian Dior.
7. ¿Hay alguna diseñadora de moda Chilena que considere importante, dentro del mundo de la moda?
La verdad es que conozco poco la moda chilena. Me encantaría conocerla más y espero poder contestarte pronto a esa pregunta. He estado pocos días y no he visto ningún desfile de diseñadores chilenos importantes.
8. Actualmente, el NMWA Chile está realizando un proyecto vinculando artes visuales y moda, ¿qué le parece esta iniciativa y de qué forma esta unión fomenta la creatividad en los jóvenes?
Todo lo que sea ayudar a los jóvenes a hacer Fashion Weeks, mezclar la moda con la ecología, todo lo que sea ayudar a que la moda se visibilice en Chile, me parece genial. Chile tiene muchas ganas de moda, y eso hay que protegerlo.
9. Finalmente, ¿qué mensaje le gustaría dejar a las nuevas generaciones que buscan innovar desde el diseño con conciencia social y medioambiental?
Yo creo que ahora un diseñador joven no tiene más remedio que partir de la conciencia social y medioambiental. Y ahí hay muchísimas cosas que se van a poder hacer.
Por: Carolina Montesinos


















































