Actriz chilena de cine, teatro, radio y televisión. María Olga Matte ha desarrollado una sólida y versátil carrera artística que la ha posicionado como una figura destacada dentro del panorama cultural nacional e internacional. Egresada de la Escuela de Teatro de Fernando González, su formación ha estado acompañada de una permanente búsqueda de excelencia, perfeccionándose además en neurociencia y voz, y complementando su labor artística con una sólida base académica: es profesora de lenguaje, magíster en Literatura y posee un postítulo en Psicología.
En teatro, ha participado en más de treinta montajes, entre ellos “Los diálogos de la Merced”, “La emperrada”, “Víctor sin Víctor Jara” y “El monstruo de la fortuna”, obra que llevó también al cine y que compitió en los Premios Goya 2025 y que actualmente se encuentra calificada para los Premios Oscar 2026, y por cuya interpretación acaba de ganar el Premio a Mejor Actriz en el Festival South of Brazil International Film Festival. Su trabajo escénico la ha llevado a festivales internacionales como Avignon Off (Francia) y a colaboraciones con compañías europeas como Generik Vapeur.
En el ámbito audiovisual, ha formado parte de producciones emblemáticas del cine chileno como “Machuca”, “Dawson, isla 10”, “Dead Candi” y “La madre del cordero”, cinta por la que recibió reconocimiento en diversos festivales internacionales. En televisión, su trayectoria incluye series como “Cromosoma 21”, “Allende: los 1000 días”, “Cárcel de mujeres” y “La vida de nosotras”.
Actualmente, María Olga conduce el podcast “El gran teatro del mundo”, espacio en el que promueve la reflexión sobre las artes escénicas y la cultura. Su trabajo como actriz de doblaje, locutora y gestora cultural complementa una carrera marcada por la profundidad interpretativa y el compromiso con el desarrollo de la escena artística nacional.
En “El monstruo de la fortuna” (dir. Manuel Castillo Huber) interpreta a la reina Isabel de Borbón, a través de un relato que aborda el poder, la creación y el lugar de la mujer en la historia del arte. La producción ha recibido elogios por su calidad estética y su lectura contemporánea del Barroco español, consolidando a la actriz como una figura de proyección internacional.
Tu carrera abarca teatro, cine, televisión y radio. ¿Qué te motiva a mantener una presencia activa en tantas disciplinas artísticas, y cómo dialogan entre sí estas experiencias en tu quehacer creativo?
Y durante muchos años hice también doblaje y frases publicitarias. No las veo como disciplinas distintas, sino como distintos formatos de una misma necesidad, que es comunicar, contar historias, inventar aventuras, sorprender y cautivar con un relato, y para eso creo que cualquier “estructura” me sirve. Algo así como una contadora de cuentos compulsiva. Y todas requieren de un quehacer creativo distinto. Por ejemplo, en el doblaje, donde alguien ya creó un personaje y yo solo le presto mi voz, el trabajo creativo es muy distinto al de proceso largo, mediante ensayos en una creación colectiva teatral, por ejemplo.
“El monstruo de la fortuna” ha sido reconocido en múltiples festivales. ¿Qué significó para ti interpretar a la reina Isabel de Borbón y qué desafíos implicó construir un personaje histórico desde una mirada contemporánea?
Siempre me ha fascinado interpretar personajes históricos. Algo que me fascina, junto con actuar, es investigar sobre mis personajes. Hacer un trabajo de sabueso: entrar en su historia, contexto, acontecimientos que le tocó vivir, entorno social, familia, etc. Leer diarios íntimos, si viene al caso, es algo que te da mucha información del universo interno e íntimo de un personaje. ¿Qué función cumplió en su época?, ¿qué versiones ha contado la historia de ella? ¿Cuántas versiones hay de su vida y obra?, etc. El desafío primero se presenta en relación a qué tan a mano esté esa información y cuánta información exista. Yo fui hasta El Escorial a rendirle homenaje a la reina y a pedir su autorización para interpretarla. Me costó mucho encontrar su tumba y terminé de entender muchas cosas sobre ella, su sentir y su contexto que me ayudaron también a terminar de construir mi personaje: nadie sabía mucho quién era y dónde se encontraba la Reina Isabel de Borbón dentro del Escorial y es porque ella no dio rey a España.
Has combinado la actuación con la docencia y la investigación en áreas como la neurociencia y la literatura. ¿De qué manera estos conocimientos han influido en tu forma de abordar los personajes y el trabajo escénico?
Todos mis estudios, incluidos también y sobre todo los de psicología, han significado un cambio radical al momento de construir y enfrentar mis personajes. Los estudios psicológicos permiten entrar en capas profundas del sub e inconsciente de los personajes, en sus contextos y biografías, entendiéndolas y jamás juzgándolas. Son herramientas que dan argumentos y aspectos creativos, también que se pueden utilizar para hacer más únicos y especiales a cada personaje. Entender en algo las emociones, que es todo un mundo, ya es de gran ayuda. Se dice que el actor debiera ser un “atleta emocional”. Saber cómo funcionan, la función que cumplen, etc., ayuda, sin duda, a relacionarse y a interpretar mejor esas emociones, a llegar de manera más profunda y compleja a las mismas.
Por otra parte, 4 años estudiando neurociencia, me han ayudado a proteger a mi cerebro, mi salud mental y a mi sistema nervioso de tanto cambio, a veces violencia que vive el personaje, conflicto, etc. Recordemos que el cerebro no distingue la realidad de la ficción y a mí me parece importante protegerlo de ciertos papeles que voy a interpretar.
A lo largo de tu trayectoria has participado en proyectos que abordan el rol de la mujer en la historia y el arte. ¿Cómo ves hoy la representación femenina en las artes escénicas y qué cambios consideras urgentes para avanzar en equidad?
Afortunadamente, es cada vez menos “raro” ver a una mujer a cargo de un proyecto artístico, a la cabeza de una empresa creativa, etc. ¡Felizmente! Pero esta sola pregunta deja en evidencia que aún falta mucho por hacer, nos queda mucho por recorrer y terreno que recuperar.
Desde tu experiencia en teatro y cine, tanto en Chile como en Europa, ¿qué aprendizajes te ha dejado el trabajo intercultural y qué importancia atribuyes a la colaboración internacional para el desarrollo del arte contemporáneo?
Si hay algo que me fascina de mi oficio (además de todo lo que he dicho), es trabajar en grupo y con personas diversas en todos los aspectos. La colaboración internacional me parece fundamental: la riqueza que se da cuando interactúan dos culturas, dos identidades, cuando se funden dos mundos, dos lenguas, cuerpos y distintas kinéticas, creo muy personalmente que el resultado siempre suma.
¿Qué importancia le atribuirías a instituciones como el Capítulo Chileno del National Museum of Women in the Arts, que se dedican exclusivamente a visibilizar a la mujer en las artes?
Ante esta pregunta siento una enorme contradicción. Me pasa parecido que con la pregunta sobre la equidad, es decir, me parece extraordinaria la labor que realizan este tipo de instituciones, en este caso el Capítulo Chileno del NMWA, la admiro y aplaudo. Colaboro con iniciativas como estas con mucho entusiasmo. Pero, al mismo tiempo, y aquí viene la contradicción, ¡creo que no deberían existir! ¡No a estas alturas! ¿Cómo es posible que aun en siglo XXI tengamos que tener instituciones para “VISIVILIZARNOS” a las mujeres??? ¿Pero qué es eso? ¡Si lo pensamos bien es muy fuerte! ¡Que exista UN DíA DE LA MUJER! ¡En fin, entiendo su necesidad y esa misma necesidad es la que me deprime! ¿Hasta cuándo tendremos que “pelear” por un derecho propio?


















































