Periodista de la Universidad de Chile y doctora en Historia por la Universidad de Stanford. Profesora titular de la Pontificia Universidad Católica de Chile y de la Universidad Diego Portales.

Ana María ha sido profesora visitante en varias universidades extranjeras, entre ellas, Pittsburgh y Notre Dame en Estados Unidos. Ejerció la Cátedra Neruda en la Universidad de La Sorbonne y la Cátedra Andrés Bello en la Universidad de Leiden.

A lo largo de su destacada trayectoria ha dedicado su investigación académica, en parte como Investigadora responsable de varios proyectos Fondecyt, a la historia intelectual, al rol de la mujer en la historia, especialmente en los XIX y XX, y a la relación entre religión y política. Entre sus múltiples publicaciones destacan “Historia de las mujeres en Chile” (volúmenes I y II, en coautoría con Joaquín Fermandois), “Construyendo un Reino de este Mundo: Ensayo histórico sobre clericalismo y política en Chile” y  “Salir del Infierno. Historias de mujeres y cárcel”, que visibiliza testimonios de mujeres en proceso de reintegración, integrando investigación académica con un compromiso activo en la transformación social.

En 2000, fundó la Corporación Abriendo Puertas, institución que preside y trabaja por la capacitación y reinserción social de mujeres privadas de libertad. Desde esta plataforma ha impulsado programas de formación en oficios, inserción laboral y apoyo al emprendimiento, con impacto reconocido en la disminución de la reincidencia delictual.

El Capítulo Chileno del National Museum of Women in the Arts junto a la Corporación Abriendo Puertas, gestionaron el Concurso “Cartas de Mujer” en la Penitenciaria Femenina de San Joaquín, proyecto liderado por  Ana María Stuven y María Paz Garafulic.

– El concurso epistolar “Cartas de Mujer”, realizado por el Capítulo Chileno del National Museum of Women in the Arts, en sus dos versiones , ha dado visibilidad a mujeres que manifiestan un talento particular a través de la palabra dentro del sistema penitenciario. ¿Cómo se generó la iniciativa realizada durante 2023- 2024?

Con María Paz Garafulic hicimos una inducción, primeramente, para que las mujeres se sintieran motivadas y cómodas en un ejercicio de escritura epistolar.

– Este concurso, realizado por segunda vez, ¿Qué impacto considera usted que ha tenido en las participantes?

Todo ejercicio de escritura da curso a un proceso de contacto con la interioridad de la persona que escribe. En el caso de las mujeres privadas de libertad, les permite un momento de introspección y comunicación consigo misma y con sus seres queridos; incluso con sus emociones y deseos más profundos. 

– En su experiencia, ¿qué papel puede jugar la literatura en los procesos de rehabilitación y reconstrucción de identidad de las mujeres que han estado en prisión?

Es muy importante para que sean capaces de salir de sus prisiones interiores que se suman a la condición de privadas de libertad.   La escritura es una voz interior que se manifiesta hacia afuera y, en el caso de historias de vida dañadas y que han dañado, la escritura permite que ellas expresen sus dolores, angustias, nostalgias y, al comunicarlas, se alivien.

– A nivel académico, ¿cómo considera usted que podría integrarse en la mentalidad de las nuevas generaciones la relevancia e impacto del tema penitenciario, en particular del femenino, siendo un segmento abandonado y considerando que a menos inclusión de este segmento en la sociedad, más peligrosidad para la comunidad?

Es importante que se entienda que el mundo de la cárcel, especialmente el de las mujeres, recluye a los más invisibilizados de la sociedad. Mirarlos de frente nos obliga a preguntarnos qué hemos hecho como sociedad para que existan estos flagelos en nuestro entorno.  Es una presencia que la vivimos como ausencia.

– El hecho de estar preso es estigmatizante, por la razón que sea, ¿cómo contribuyen estas cartas a generar una narrativa que sensibilice a la opinión pública sobre las mujeres privadas de libertad?

Es de esperar que leer las cartas motive a interesarse, y a reflexionar de la cárcel como un problema social y no solamente penal.

– Su libro “Salir del Infierno. Historias de mujeres y cárcel”, recoge 33 testimonios de mujeres en proceso de reinserción. ¿Qué la motivó a transformar este trabajo en una publicación y qué reacción espera que provoque en sus lectores? ¿Cómo surge esta iniciativa y con qué objetivo?

Esta iniciativa surgió de un concurso de investigación de la Vicerrectoría de investigación de la Universidad Católica y recogió mi interés por mostrar las vidas de mujeres que llegan a la cárcel como un recorrido marcado por la pobreza, la violencia y los múltiples marcadores de vulnerabilidad que acompañan a una mujer desde su infancia. También dar un mensaje de esperanza que con la adecuada intervención y acompañamiento se puede salir adelante.  Por eso es tan importante sensibilizar a la sociedad civil, pues el Estado por sí solo no puede hacerlo.

– A lo largo de su trayectoria ha investigado el rol de las mujeres en la historia de Chile. ¿Encuentra vínculos entre las exclusiones históricas que ha documentado y las realidades de las mujeres de hoy?

Por supuesto que sí, porque especialmente estas mujeres no solo son fruto de exclusiones por su lugar en el mundo, como ha sido en la historia patriarcal y machista de nuestra sociedad, sino también de exclusiones de género.

– Mirando hacia el futuro, ¿qué proyectos o líneas de trabajo le gustaría fortalecer, para seguir contribuyendo a la visibilidad y dignificación de las mujeres privadas de libertad, tanto en el arte como en la sociedad?

Tengo muchos proyectos en mente, también de continuar participando en la esfera pública para visibilizar el problema de la prisión femenina, de las mujeres mayores privadas de libertad y de la deuda que tenemos como sociedad con ellas. No solo con ellas, sino con nosotras.

Por: Carolina Montesinos