Carmen Gloria Larenas de la Fuente es exbailarina clásica, periodista y destacada gestora cultural chilena. Desde 2019 se desempeña como directora general del Teatro Municipal de Santiago, convirtiéndose en la primera mujer en liderar el principal escenario nacional de ópera, música clásica y ballet en sus más de 160 años de historia. Su trayectoria articula creación artística, pensamiento crítico y gestión cultural, con una visión orientada al acceso, la formación y la proyección internacional de las artes.
Formada inicialmente en ballet clásico en la Alianza Francesa y en la Escuela de Ballet del Teatro Municipal de Santiago, integró el Ballet de Santiago entre 1985 y 1992. Posteriormente, se tituló como periodista en la Universidad Andrés Bello, destacando como mejor alumna de su generación, y desarrolló una sólida carrera en medios de comunicación, especializada en cultura y artes escénicas.
Antes de asumir la dirección del Municipal de Santiago, fue Gerenta General de la Corporación Cultural de Lo Barnechea (COBA) entre 2007 y 2009 (organización de la cual nuestra presidenta, Drina Rendic, fue VP ejecutiva por 14 años) y lideró la dirección artística del Teatro del Lago, en Frutillar, donde impulsó una programación multidisciplinaria, con enfoque de género, formación artística y colaboración internacional. En estos espacios ha promovido activamente la circulación de artistas, el fortalecimiento de audiencias y el diálogo entre tradición y contemporaneidad.
Miembro del consejo asesor y socia del Capítulo Chileno del National Museum of Women in the Arts, Carmen Gloria Larenas participa activamente en redes nacionales e internacionales que promueven el liderazgo femenino en la cultura. En 2025 recibió la Medalla del Orden de Caballero de la Legión de Honor, una de las más altas distinciones otorgadas por la República de Francia, en reconocimiento a su aporte al diálogo cultural, la cooperación artística y la proyección internacional de las artes.
– El Teatro Municipal de Santiago ha sido históricamente un espacio de gran relevancia cultural. ¿Qué significa para ti haber sido la primera mujer en dirigir esta institución y cómo ha influido esa condición en tu forma de liderar y proyectar su rol público?
Ha sido un honor y, al mismo tiempo, una gran responsabilidad. Saber que uno puede ser una motivación para las generaciones que vienen me inspira mucho, porque sinceramente creo que las mujeres podemos lograr lo que nos propongamos, porque tenemos la capacidad para ello. Y respecto de la manera de liderar, creo que las mujeres tenemos otra manera de relacionarnos con el poder, y eso hace que seamos más horizontales y busquemos más participación de los equipos en lo que hagamos. Pienso que, por la historia que ha tenido el Teatro Municipal de Santiago, esa nueva manera de liderar ha significado un cambio importante. Y eso ha motivado a los equipos.
– A lo largo de tu trayectoria has transitado desde la danza a la gestión cultural y el periodismo. ¿De qué manera esa experiencia diversa ha enriquecido tu mirada sobre las artes y su impacto en la sociedad?
Las carreras profesionales, a veces, parecen una línea continua y la mayor parte del tiempo no lo son. Al contrario. Suelen ser sinuosas y, por momentos, no se dimensionan sin la perspectiva que da el tiempo. Me he preocupado, en cada momento, de aprender siempre observando a quienes me han liderado o a quienes he admirado simplemente. Pienso que las diferentes etapas por las que he pasado como profesional no han hecho sino enriquecer mi mirada sobre los proyectos, los equipos, las personas. Incluso en los momentos más difíciles o cuando me tocaba hacer los trabajos más invisibles. Todo eso me formó. Y estoy agradecida por ello.
– Desde tu vínculo con el National Museum of Women in the Arts, ¿cómo evalúas hoy el lugar de las mujeres en las artes escénicas y en los espacios de toma de decisión cultural en Chile y la región?
Creo que hemos avanzado mucho y nos queda por avanzar todavía para que la participación de la mujer en los espacios de decisión no sea un tema y para que haya un justo reconocimiento a lo que han hecho y aportado también en el pasado. Estamos cada día más presentes, pero es insuficiente. Debo decir también que en Chile hemos logrado avanzar significativamente en el campo cultural, por ejemplo, en la dirección de teatros y organizaciones culturales, donde estamos mucho más adelante que España. Uno no lo pensaría, pero es así.
– Uno de los sellos de tu gestión ha sido la ampliación de audiencias y el acceso a través de plataformas digitales y alianzas estratégicas. ¿Qué desafíos y oportunidades observas en este proceso para el futuro de las artes institucionales?
El futuro de las artes, más allá de las plataformas, está en ampliar y diversificar sus públicos. Que haya más público y más diverso. Si creemos verdaderamente en el poder de las artes para educar, por ejemplo, necesariamente queremos que más personas se expongan a ese poder estético y emocional de experiencias que solo podemos describir, cada uno, en su fuero interno. Ese es el futuro hoy y lo será siempre. Sobre todo considerando que las artes en general son un refugio para el ser humano en tiempos de tanta tecnología.
– La reciente distinción de la Legión de Honor reconoce tu aporte al diálogo cultural entre Chile y Francia. ¿Qué valor asignas a la cooperación internacional en la formación artística y en la proyección de las creadoras y creadores latinoamericanos?
Creo que la cooperación es y será, para muchos países y organizaciones, el secreto para seguir adelante en un mundo complejo y cambiante, también para las organizaciones culturales. Entendiendo la cooperación como eso: cooperar. Dos países, dos instituciones, dos culturas, dos voluntades. Eso ha sido magnífico en el trabajo conjunto con el equipo de la Ópera de París: su preocupación ha sido permanente por hacer de este un acuerdo de cooperación y no de imposición. No puedo decir que nuestra experiencia sea extrapolable a todas las artes. En nuestro caso, la danza encuentra su origen en Europa. Por eso fuimos a buscar cooperar con Europa, con Francia, para acceder a una de las mejores escuelas del mundo, y a la más adecuada para un país como Chile. Por eso diría que lo más importante es que un acuerdo de colaboración tenga sentido. Si lo tiene, abrirá espacios para artistas y creadores. De todas las nacionalidades y en todas partes,
– Como miembro del consejo asesor del NMWA-Chile, ¿cuál crees tú que es el aporte que hace una organización como la nuestra al ecosistema cultural de nuestro país?
Su primer aporte y más importante ha sido poner en el foco a las mujeres y darles una voz a través de su creación, de su arte, de su interpretación. Y eso ha hecho una diferencia para muchas de ellas. Por ejemplo, marcó una diferencia para la gran soprano chilena Yaritza Véliz y también para Pilar Garrido, ganadora de la última versión del Concurso de Canto Lírico organizado por el NMWA. Aprovecho estas líneas para destacar la visión de Drina Rendic, que incansablemente ha apostado por poner a las mujeres en el foco, para darles nuevas oportunidades y confianza en ellas mismas. Incluso cuando este tema no estaba en la discusión. Para mí, su perseverancia y fuerza han sido una inspiración. Y su apoyo, vital para proyectar mi carrera.


















































