Pocas figuras han tenido una influencia tan sostenida en el desarrollo de la ópera en América Latina como Andrés Rodríguez Pérez. Abogado de formación y gestor cultural por vocación, lideró durante casi tres décadas el Teatro Municipal de Santiago, impulsando un proceso de modernización artística e institucional que consolidó al principal escenario chileno como un referente regional. Durante su gestión fortaleció los cuerpos estables, amplió el repertorio, promovió coproducciones internacionales y contribuyó a posicionar a Chile dentro de los circuitos líricos más relevantes del continente.
Su conocimiento del repertorio, la gestión cultural y el desarrollo de audiencias lo llevó a fundar en 2007 la Asociación Ópera Latinoamérica (OLA), red que hoy articula a los principales teatros y organizaciones líricas de la región. Actualmente, se desempeña como Director de Ópera del Teatro Colón de Buenos Aires, una de las instituciones musicales más prestigiosas del mundo, donde tiene a su cargo la planificación artística de las temporadas, la selección de intérpretes y el diseño de la programación operática.
A lo largo de su trayectoria ha trabajado con algunas de las figuras más destacadas de la lírica internacional y ha sido reconocido por su rigurosidad artística, su capacidad de gestión y su permanente búsqueda de la excelencia. Su presencia en el jurado del VI Concurso de Canto Lírico “Mujeres en la Música” aporta una mirada de amplia experiencia sobre los desafíos que enfrentan las nuevas generaciones de cantantes en un escenario artístico cada vez más competitivo e internacionalizado.
A lo largo de su carrera ha presenciado la evolución de numerosas voces que luego alcanzaron reconocimiento internacional. ¿Qué elementos distinguen hoy a una cantante joven con verdadero potencial para desarrollar una carrera sostenida en la lírica?
Los elementos distintivos en una cantante joven son su preparación, la calidad de su voz, su musicalidad y condiciones artísticas y, también, su expresividad y teatralidad. Es decir, la capacidad de expresión a través de su canto. Y la elección adecuada del repertorio de acuerdo a sus condiciones vocales. Todos esos factores cuentan para el desarrollo de una buena carrera.
Usted ha participado en diversas instancias del concurso “Mujeres en la Música”. ¿Cómo ha observado el avance del nivel artístico de las participantes desde sus primeras ediciones hasta la actualidad?
Hay un notorio avance en el nivel artístico y la calidad de las voces que se presentan en “Mujeres en la Música”. Este concurso ha ganado un lugar importante en el ámbito de las competencias de canto, y ello se ve reflejado en el interés por participar y en el alza de las condiciones artísticas con las cuales se presentan las postulantes. Hoy día no basta con una buena voz para presentarse; cuentan mucho las condiciones artísticas mencionadas anteriormente y la potencialidad de las concursantes. La mayoría de las ganadoras de ediciones anteriores se encuentran desarrollando importantes carreras, tanto nacional como internacionalmente hablando. El mejor ejemplo de lo anterior es la gran carrera que está desarrollando Yaritza Véliz, que en estos días se encuentra debutando en el Teatro Colón de Buenos Aires con el rol de Giulietta en “I Capuleti e i Montecchi” de Vincenzo Bellini. Ella está haciendo una carrera internacional formidable y es un ejemplo de esfuerzo, estudio, tenacidad y voluntad.
Desde su experiencia al frente del Teatro Municipal de Santiago y hoy como Director de Ópera del Teatro Colón de Buenos Aires, ¿qué desafíos considera más relevantes para que una cantante latinoamericana logre insertarse en los principales circuitos internacionales?
Una cantante latinoamericana con talento debe presentarse con seguridad, aplomo y la certeza de que ella está al nivel de sus pares. Ciertamente que se necesitan la educación musical adecuada y las condiciones artísticas para hacerlo. Pero a los directores de teatro no les importa que un cantante venga de China, Italia o Chile. Lo que importa cuando se elige a un cantante son sus condiciones, independientemente de si es una figura conocida o no. Si hay talento y condiciones, el cantante es elegido para un determinado rol y de ahí al salto al mundo internacional es cosa de tiempo. Por supuesto que cuenta también la elección de un agente adecuado que la represente. Y hay que ser persistente en hacer cuantas audiciones sean posibles, para directores de teatros, directores de casting y para agentes.
El concurso ha visto cómo varias de sus ganadoras y finalistas continúan sus carreras en escenarios como la Royal Opera House de Londres, la Ópera Nacional de París, la Deutsche Oper Berlin o el Metropolitan Opera de Nueva York. ¿Qué importancia tienen iniciativas como esta para la construcción de trayectorias artísticas de largo plazo?
Las alianzas para complementar y desarrollar los estudios en academias especializadas pertenecientes a distintos teatros, los “Young Artists Programs”, son fundamentales. Y muchas veces son el trampolín necesario para iniciar una carrera internacional. En ese sentido, la labor que desarrolla en Chile la Fundación Ibáñez-Atkinson es ejemplar y digna del mayor crédito y reconocimiento. Con mucha visión de futuro, sus acuerdos de cooperación con el Covent Garden de Londres o del MET en Nueva York, por ejemplo, han rendido muchos frutos. En ese sentido, el concurso “Mujeres en la Música” es otro aporte importante al perfeccionamiento de las artistas nacionales, ya que le permite a las ganadoras presentarse en Estados Unidos y abrirse al mundo internacional.
El Capítulo Chileno del National Museum of Women in the Arts impulsa este certamen como parte de su misión de visibilizar y promover el trabajo de las mujeres en las distintas disciplinas artísticas. Desde su perspectiva, ¿qué aporte realiza un concurso como “Mujeres en la Música” al fortalecimiento de la presencia femenina en el ámbito de la lírica profesional? ¿El que se realice en Chile y después se presente en Washington D.C., como ha ocurrido en las versiones anteriores, es un aporte real a sus carreras?
Como lo señalaba en mi respuesta anterior, el concurso patrocinado por el Capítulo Chileno del NMWA es muy importante y para varias artistas ha significado el comienzo de sus carreras artísticas, en Chile y en el extranjero. El concurso da visibilidad a las artistas chilenas, las promueve y las empuja a iniciar una carrera. Ya el hecho de presentarse al concurso significa haber pasado el proceso de preselección y, por lo tanto, da cuenta de cantantes valiosas y con talento. Por su parte, la Universidad Alberto Hurtado ha apoyado este concurso desde sus inicios y ha aportado todo el conocimiento de sus profesoras en el proceso de selección de las participantes. Es por ello que el concurso cuenta ya con un enorme prestigio y un nivel artístico de excelencia.
Como jurado de esta sexta edición, ¿qué espera encontrar en las nuevas generaciones de intérpretes que hoy postulan al concurso y qué consejo les daría a quienes aspiran a construir una carrera internacional en la ópera?
Como miembro del jurado, uno espera encontrar voces nuevas que sean interesantes y prometedoras. Como el concurso se desarrolla cada dos años, es un tiempo que sirve para madurar y encontrar nuevas voces, talento y ganas de hacer una gran carrera.
Y el consejo que se les puede dar a las aspirantes a una carrera internacional es estudiar, estudiar y estudiar, tener paciencia, perseverar, cuidar el manejo de los idiomas y dejarse aconsejar por personas con experiencia y trayectoria si es necesario. Ser humilde para aceptar consejos y mantener siempre una actitud positiva frente a la carrera. La artística es una carrera difícil y muy competitiva. Y hay que guiarse o dejarse guiar correctamente por profesores y programas educativos competentes que las capaciten artísticamente y que les abran las puertas de los teatros.


















































