Ventana de Socios: Dafna Barenboim

Pianista y académica, Dafna Barenboim combina una destacada trayectoria como intérprete con una permanente dedicación a la formación de nuevas generaciones de músicos. Su trabajo se desarrolla tanto en el ámbito de la interpretación como en la docencia, entendiendo la música como un espacio de encuentro, aprendizaje y transmisión.

Durante 2026, su agenda ha reunido diversos proyectos junto a destacadas instituciones y músicos. En abril fue solista invitada de la Orquesta Sinfónica de Antofagasta en el tradicional Concierto de Semana Santa, realizado en el Teatro Municipal de esa ciudad. En el marco de esta visita, además, impartió una masterclass dirigida a estudiantes de la Escuela de Música CCA, del Liceo Experimental Artístico e invitados especiales, profundizando en aspectos técnicos y musicales de la interpretación pianística.

Su trabajo en música de cámara ocupa también un lugar central en su trayectoria. Desde 2020 forma un dúo con la violonchelista Elisa R. Sádaba, con quien se ha presentado durante este año en el Teatro de Carabineros con el concierto “Reflejos Sonoros”; y durante agosto ejecutaron el programa “De los Alpes a la Alhambra” en Centro para las Artes Zoco, ofreciendo un recorrido por el repertorio para violonchelo y piano de los compositores Robert Schumann, Johannes Brahms, Manuel de Falla y Frédéric Chopin. Su recorrido por el país continuará el próximo 30 de septiembre con una presentación en el Teatro Municipal José Bohr de Punta Arenas.

El trabajo de Barenboim y Sádaba se caracteriza por el diálogo entre ambos instrumentos y por una aproximación al repertorio que combina profundidad interpretativa, expresividad y virtuosismo. A esta dimensión artística se suma una vocación compartida por la enseñanza y la realización de clases magistrales, extendiendo la experiencia del escenario hacia nuevos espacios de aprendizaje.

En esta edición de Ventana de Socios y Colaboradores, conversamos con Dafna sobre sus recientes proyectos, su vínculo con la música de cámara y el desafío de combinar la interpretación con la formación de nuevos músicos.

 

Recientemente participaste junto a Elisa R. Sádaba en la temporada de Música de Cámara en Teatro Zoco, con obras de Schumann, Brahms, Falla y Chopin. ¿Qué significó para ustedes participar en este ciclo y qué particularidades tiene abordar este repertorio para piano y violonchelo?

Para nosotras ha sido muy lindo volver al Teatro Zoco y formar parte de esta temporada de música de cámara. Es una oportunidad muy especial para compartir la música con un público tan cálido y cercano.

 

En las obras que tocamos, ambos instrumentos tienen una presencia muy fuerte y deben escucharse y complementarse constantemente. A veces uno acompaña y el otro toma el protagonismo, pero siempre tenemos que construir la obra juntas, buscando una misma idea musical. Encontrar ese equilibrio sonoro no es fácil: tenemos que escucharnos todo el tiempo y estar muy conectadas, porque no basta solo con tocar las notas; tiene que existir una intención musical compartida.

 

Tenemos la profundidad y el lirismo de Schumann y Brahms, la expresividad y el virtuosismo de Chopin, y la riqueza rítmica y el carácter español de Falla.

 

Es especial tocar una obra española con Elisa, ya que es del País Vasco, y poder compartir esta música con ella desde su propia experiencia.

 

Además de tu carrera como intérprete, has desarrollado una importante labor académica. ¿Cómo se complementan en tu trabajo la experiencia del escenario y la formación de nuevas generaciones de músicos?

Para mí, la interpretación y la docencia se complementan muchísimo. Todo lo que uno es, lo que siente, lo que va aprendiendo a través de los años como intérprete, tanto en el escenario como en el trabajo diario de una obra, se transmite cuando uno enseña. 

 

Durante 21 años fui profesora en el Conservatorio de la Universidad Mayor y ha sido una parte muy importante de mi vida. Siento que, así como yo tuve la suerte de recibir mucho de mis maestros, también tengo el deber de transmitir mis conocimientos, mi experiencia. 

 

Al mismo tiempo, enseñar también me enriquece como intérprete. Trabajar con alumnos te hace cuestionarte ideas y maneras de tocar que quizás nunca habías pensado o de las que no eras consciente de cómo lo hacías o que simplemente nunca habías puesto en palabras.

 

Como socia del NMWA-Chile, ¿qué valor le asignas a formar parte de una comunidad que busca visibilizar y fortalecer el trabajo de las mujeres en las artes y la cultura, y qué desafíos ves hoy para las mujeres músicas en Chile?

Para mí es muy valioso formar parte de una comunidad que busca la visibilidad, el apoyo, generando espacios relevantes para las mujeres en el arte y la cultura. Creo que estos espacios son importantes porque nos permiten generar vínculos, compartir nuestro trabajo, experiencias y vivencias del camino que recorremos. En lo personal, nunca he sentido una diferencia por ser mujer en mi trayectoria musical en Chile, y creo que eso es algo muy positivo. En mi experiencia personal, ha sido desafiante compatibilizar la vida de músico con la vida familiar. Son dos aspectos muy importantes de mi vida y encontrar un equilibrio entre ambos no siempre ha sido fácil. Por otro lado, otro desafío está en seguir encontrando oportunidades para compartir la música. Espero que se sigan abriendo espacios y nuevas programaciones para que esto pueda seguir desarrollándose, tanto para nosotras como para las futuras generaciones. Y creo que ahí NMWA-Chile puede seguir haciendo un aporte muy importante, generando encuentros, redes y nuevas oportunidades para las mujeres músicas.