Durante el primer semestre de 2025, el Capítulo Chileno del National Museum of Women in the Arts (NMWA Chile) ha impulsado instancias significativas de encuentro y mediación cultural en torno a la obra de destacadas artistas visuales, reafirmando su compromiso con la visibilización del trabajo de mujeres en el arte. En este marco, se realizaron dos visitas guiadas exclusivas que permitieron una aproximación crítica a las trayectorias de Marta Colvin y Patricia Claro, desde perspectivas curatoriales, materiales y simbólicas.

En el contexto del Mes de la Mujer, el 11 de marzo, socias y socios participaron en un recorrido por la exposición Marta Colvin: Inmensidad y forma en el paisaje, presentada en la Sala de Exposiciones El Tranque, bajo la producción de la Corporación Cultural de Lo Barnechea. La muestra —abierta al público hasta el 8 de junio— reunió cuarenta obras representativas de las distintas etapas de producción de la escultora chilena, quien desarrolló una propuesta formal profundamente conectada con la naturaleza, el territorio y la cosmovisión de los pueblos originarios.
A través de materiales como el bronce, la piedra y la terracota, Marta Colvin —formada en Santiago, París y Londres— alcanzó un lenguaje escultórico que integra influencias del modernismo europeo con raíces precolombinas. Reconocida internacionalmente y distinguida con el Premio Nacional de Arte en 1970, su obra permanece como uno de los pilares de la escultura moderna en América Latina. La actividad permitió un valioso análisis de su legado y su proyección en el arte contemporáneo.

El 5 de junio, nos reunimos nuevamente para visitar la exposición Senderos Líquidos, de Patricia Claro, en Galería Collectio. Esta muestra, concebida en colaboración con el estudio Unknown Carpets, propuso una reflexión visual en torno al agua y su dimensión simbólica, mediante un conjunto de obras que incluyen grabados, miniaturas y una serie de alfombras producidas artesanalmente en Rajasthan, India.
La artista desarrolla un lenguaje visual centrado en el movimiento y la vibración del agua como superficie que contiene un mensaje latente. Sus “Aguagramas”, como ha denominado estas formas de codificación líquida, transitan entre lo orgánico y lo abstracto, ofreciendo al espectador una experiencia sensorial e intelectual. Las alfombras, tejidas con lanas y sedas teñidas con pigmentos naturales, introducen un diálogo entre lo textil y lo visual, lo ritual y lo contemporáneo. La conversación con la artista permitió profundizar en las motivaciones, procesos y colaboraciones detrás de la muestra.
Estas iniciativas, impulsadas por NMWA Chile, consolidan un espacio de apreciación activa del arte producido por mujeres, promoviendo instancias de intercambio y reflexión entre el público y las creadoras.


















































